El COVID-19 en Centroamérica y el plan del SICA para contenerlo

Por: Leonardo Coca Palacios

El Covid-19 golpeó con fuerza los sistemas hospitalarios en Italia, España y Estados Unidos de América, países que han invertido miles de millones de dólares para contener la pandemia. Sin embargo, han transcurrido más de tres meses y en estos países la pandemia se extiende sin control, pese a los ingentes esfuerzos del personal de salud pública y la aplicación de estrictas medidas de aislamiento social.

Mientras tanto, en América Central -mediante una reunión virtual extraordinaria de los Jefes de Estado y de Gobierno de los países que conforman el Sistema de Integración Centroamericana (SICA)- los líderes políticos de la región recién aprobaron un documento denominado “Centroamérica unida contra el Coronavirus”.

La región SICA la conforman Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y República Dominicana y el 12 de marzo los líderes políticos aprobaron el plan en el cual admiten ciertas deficiencias en la gestión de la salud pública, entre ellas la inexistencia de “mecanismos o reservas regionales para dotar equipos e insumos médicos de emergencia” y la falta de un “equipo regional de expertos científicos para reforzar la respuesta médica”.

El documento oficial del SICA fue difundido acompañado de una nota de prensa titulada: “SICA pone en marcha el Plan de Contingencia Regional frente al Coronavirus por más de US$1,900 millones”. El título da la impresión al lector que el organismo regional centroamericano destinó ese dinero para atender la emergencia de salud pública, pero no es así. 

El “plan” regional asigna sólo US$8 millones para el “fondo de emergencia” y destina “US$1,000 millones a Fondo Contingente de apoyo a Bancos Centrales, US$550 millones para el Fondo de Emergencia Fiscal y US$350 millones para un programa de Liquidez para la Banca Comercial de los países del SICA para el apoyo a las MIPYMES”.

A juicio del economista Julio Bermúdez, economista residente en Estados Unidos, este desbalance en la inversión se puede entender por dos razones, “los banqueros de la región tienen fuertes nexos políticos y gran influencia en el nombramiento de muchos cargos en las instituciones de la integración regional” y “por la composición de las delegaciones que elaboraron el plan regional, que en su mayoría son personas vinculadas al sector financiero”.

Según la comunicación oficial del SICA, el “plan de contingencia” fue elaborado por representantes de: Consejo de Ministros de Salud, Centro de Coordinación para la Prevención de los Desastres en América Central y República Dominicana, Secretaría de Integración Económica Centroamericana, Consejo Monetario Centroamericano, Banco Centroamericano de Integración Económica y Consejo de Ministros de Hacienda o Finanzas de Centroamérica, Panamá y República Dominicana.

Paradójicamente, uno de los principales marcadores cibernéticos de dicho plan es #IntegraciónEnSalud, pero al sector salud en el contexto de la pandemia del Covid-19 tan sólo le asignaron US$8 millones, equivalente al 0,4% del total de fondos disponibles para “atender la emergencia”, lo que se traduce en un millón de dólares para cada país miembro.

A juicio del economista Néstor Avendaño, consultor del sector financiero centroamericano, en este momento “lo prioritario es frenar la propagación del virus, lo cual está en manos de los virólogos y luego restablecer (…) las actividades económicas”.

Sobre la propuesta de distribución de fondos del SICA, el economista nicaragüense Mario Alegría es contundente: “Debe haber una reasignación de  los recursos lo urgente en este momento es asignar mayor recursos monetarios para contener la pandemia”.

La pandemia llegó a América Central hace algunas semanas y los expertos en salubridad y epidemiología estiman que la fase más crítica de la pandemia en la región será entre el mayo y junio de 2020 y son muchas las voces que imploran más recursos para los sistemas de salud pública.

Radiografía hospitalaria de la región

En los ocho países de la región SICA habitan 60,74 millones de personas y según algunas estimaciones extraoficiales la pandemia del Covid-19 podría matar entre 30,000 y 45,000 personas y al menos 6,5 millones estarían en riesgo de contagiarse. 

En este contexto, la gran interrogante es: ¿Están preparados los sistemas de salud pública de la región SICA para enfrentar la pandemia del Covid-19?  

Según el reporte de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), titulado “Tendencias de la Salud en las Américas: Indicadores Básicos 2019”, la inversión en salud pública en la región promedia 3,8% del Producto Interno Bruto (PIB), muy por debajo del 7,2% del promedio de América.

“En la mayoría de los países latinoamericanos, la atención médica es un derecho social. En la práctica, sin embargo, el acceso y el uso de los servicios de salud están racionados o requieren un pago. La pandemia de Covid-19, de manera inesperada, está exponiendo cuán riesgosa es esta situación para toda la población”, explican los brasileños Lígia Bahía, de la Universidad Federal de Río de Janeiro; y Miguel Lago, del Instituto de Estudios de Políticas de Salud; en un artículo titulado ¿Por qué los hospitales de América Latina son vulnerables al Coronavirus?

Según la OPS, Costa Rica (5,6%), Nicaragua (5,4%) y Panamá (4,8%) son los países que más invierten en salud pública, seguidos por El Salvador (4,5%), Belice (4,1%), Honduras (3,9%), República Dominicana (2,8%) y Guatemala (2,2%).

Otro de los problemas graves es la escasez de talento humano en el sector salud: mientras el promedio de médicos en América es 23,1 médicos por cada 10,000 habitantes en la región centroamericana el promedio es 12,5, siendo Costa Rica (30,7),  El Salvador (28,7), Panamá (15,9) y República Dominicana (14,1) los países con más personal médico, le siguen muy lejos Guatemala (10,8), Honduras (10,0), Nicaragua (9,9) y Belice (2,8).

En cuanto a enfermeras por cada 10,000 habitantes, la región SICA dista mucho del promedio americano de 60,5: El Salvador (24,1), Costa Rica (23,9), Belice (20,8), Panamá (14,4),  Nicaragua (4,8), Honduras (3,8) y Guatemala (1).

Los epidemiólogos de la región advierten que la pandemia del Covid-19 desbordará rápidamente la capacidad hospitalaria instalada en los ocho países, porque sólo hay 211 hospitales con 41,202 camas, de las cuales el 75% están ocupadas, según datos obtenidos de los ministerios de salud y cajas del seguro social. Sólo hay disponibles un poco más de 10,300 camas en los ocho países, cifra que apenas representa el 0,15% de los podrían ser contagiados por el Covid-19.   

“Es preocupante porque la región no está preparada para la propagación del virus y se puede esperar un escenario aún más complejo que el europeo e incluso volverse la mayor víctima del Covid-19, si las autoridades sanitarias y los gobiernos de nuestros países no adoptan acciones inmediatas para fortalecer sus sistemas de salud”, aseguró Lago en una reciente publicación estadounidense. 

En un reporte reciente de Global Health Intelligence (GHI) se revelan estadísticas sobre los ventiladores en 14 países de la región a finales de 2019 y los hallazgos son espeluznantes: Sólo Brasil había aumentado 30% la cantidad de ventiladores disponibles en el sistema hospitalario y “en ese período la vasta mayoría de los hospitales latinoamericanos tuvieron descensos significativos en sus cantidades de ventiladores”, en República Dominicana disminuyó 10%, en Costa Rica descendió 5%, en Guatemala 4% y en Panamá 1%.

“Dado la crisis actual, estos datos sugieren que los hospitales quizás no estén tan bien equipados como deberían estar para tratar a los pacientes afectados gravemente por el coronavirus a punto de necesitar ventiladores”, advierten los analistas de GHI.

Lago es lapidario en su conclusión: “Si una parte significativa de la población es infectada, los sistemas de salud tendrán que elegir entre atender a las víctimas del Covid-19 o a los portadores de todas las otras enfermedades. Tal escenario es dramático y convertiría a América Latina en la mayor víctima del coronavirus”.

En este contexto, Bahía y Lago coinciden en que a diferencia de los países con fondos de emergencia para epidemias, “las respuestas al Covid-19 en América Latina deberán basarse en la redirección de los recursos para la atención médica”.

Durante días se intentó contactar a las autoridades del SICA y de la Secretaría Ejecutiva del Consejo de Ministros de Salud de Centroamérica y República Dominicana, pero los esfuerzos fueron infructuosos, no hubo respuesta a la incómoda interrogante: ¿Por qué el SICA destinó US$1,900 millones para instituciones financieras-fiscales y sólo US$8 millones para atender la emergencia de salud pública?

Sobre el autor:

Leonardo coca palacios es periodista, antropólogo y educador nicaragüense con 26 años de experiencia en periodismo investigativo e investigación social.

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